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El mes de la ardilla

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El mes de la ardilla: La ardilla coreana

ARDILLA COREANA, LISTADA O SIBERIANA

Hay diversas especies de ardillas listadas parecidas entre si. La más común como mascota es la especie Tamias sibiricus, originaria de Asia, pero también hay otras procedentes de Norteamérica. Su esperanza de vida como mascotas es de 4 a 9 años (máximo 12).


CUIDADOS

Las ardillas son animales hiperactivos que necesitan hacer mucho ejercicio.
Por eso, su jaula ideal, es la más grande posible: a partir de 1 m de alto y ancho por 1,5 m de largo.
Una jaula de menos de medio metro es una tortura, y tampoco son aceptables las jaulas para hámster o acuarios. Se pueden instalar jaulas al aire libre, donde viven perfectamente, usando para ello una malla metálica de agujeros no mayores de 1,5 cm.
Hay que tener en cuenta que, al ser roedores, pueden roer la madera y los alambres muy finos, así  como de excavar profundas galerías en suelos blandos.
El suelo puede cubrirse con heno, paja o tiras de papel de periódico, pero un suelo de tierra de jardín que les permita excavar galerías les hará más felices.
Necesitan disponer de ramas por las que trepar, y objetos naturales para roer: piñas, ramitas, panochas de maíz, etc.
El nido para ocultarse y descansar puede hacerse de forma casera, o comprar una caja-nido de las usadas para cotorras, que son ideales para este fin.


ALIMENTACIÓN

La dieta se basa en las semillas y frutos secos. Las mezclas de semillas pueden incluir pipas de girasol, de melón, de calabaza, maíz, trigo, avena, alpiste, cacahuetes, etc. En las tiendas de animales hay piensos granulados para roedores, que también son muy aconsejables. La alimentación se debe completar con pedacitos de fruta, verdura y hortalizas, como manzana (con el corazón), pera, naranja, plátano, bayas, higos, pasas, lechuga, apio, zanahoria, remolacha, tomate, etc.
No se debe abusar de los cacahuetes, las pipas y los frutos secos. Tampoco les convienen  el chocolate ni otras golosinas dulces, por mucho que les gusten.
Una vez por semana les podemos dar algo de proteína animal: huevo duro, gusanos de harina, o granos de pienso seco para perros. El agua limpia estará siempre disponible en un bebedero de botella.


COMPORTAMIENTO

Cuando son crías se les puede acostumbrar a ser cogidos para que pierdan el miedo, pero de adultos es casi imposible. Si son dóciles se les puede permitir salir de la jaula, pues disfrutan curioseando y explorando una habitación (¡¡a prueba de fugas¡¡).
Son artistas del escape, veloces y ágiles, y pueden morder muy fuerte si se sienten amenazadas.
Si las forzamos a convivir con compañeras de jaula, pueden ser muy agresivas unas con otras. Para que una pareja conviva junta sin problemas, hay que proporcionarle una jaula muy grande, con un nido para cada una y varios comederos. Aún así puede ser que peleen hasta matarse. Si observamos peleas entre ellas, es preferible que vivan separadas.
Cuando están al aire libre suelen hibernar, entrando en un estado de torpor, del cual despiertan cada varios días para comer algo, hasta que aumentan de nuevo las temperaturas.


El mes de la ardilla: Domesticación y relación con el ser humano

Esta es la etapa más delicada e importante a la que nos enfrentaremos para hacer comprender a nuestra ardilla que somos sus amigos, y que puede tener confianza en nosotros. Es el momento de adaptación mútua.
Cuanto más joven sea nuestra mascota, más fácil será la labor y más fuerte será el lazo que nos una. A partir de los 6 - 7 meses de vida, es el momento en el que se independizan y se les empieza a desarrollar su sentido de la territorialidad, por lo que si nuestro animal es más joven de esta edad, mayores resultados y más rápido conseguiremos que si supera esta edad, (podremos llegar a conseguir los mismos resultados pero necesitaremos un esfuerzo mayor).
Seguramente, vuestra primera ardilla no estará domesticada, por lo que no intentéis cogerla ni acariciarla desde un principio como será vuestra primera reacción, ya que os llevaréis seguramente un mordisco y nuestra mascota nos mirará como si fuéramos un peligro.

Comprar un animal domesticado supondrá un sobrecoste económico y un ahorro en tiempo ya que podréis disfrutar de ella antes, pero os perderéis disfrutar de todo el proceso de adaptación, viendo su evolución.
La mejor manera de domesticar una ardilla es teniéndola desde joven, son mucho más moldeables y poséen una mayor capacidad de adaptación que un ejemplar adulto, que ya ha adquirido su propia personalidad, y que seguramente la experiencia con humanos, si la ha tenido, habrá sido seguramente estresante. Si el ejemplar es adulto, sencillamente el proceso de domesticación se alargará pero os vuelvo a repetir que con mucha constancia conseguiréis vuestro objetivo.
No es necesario que te preocupes de conocer inicialmente si tu primera ardilla es macho o hembra. Según mi experiencia, el carácter no va ligado al sexo, al igual que ocurre con las personas. De todas maneras se distinguen observando la distancia entre el orificio rectal y el genital, siendo mayor en los machos que en las hembra. Lo que si nos debe preocupar es buscar un ejemplar lo más jóven posible, para tener un gran éxito en la domesticación.

LLEGADA A CASA

El traslado desde la tienda hasta nuestra casa, debéis hacerlo en un jaula que esté completamente tapada para evitar su nerviosismo y que se estrese. Para luego soltarla en la jaula definitiva.
Una vez que nuestra ardilla ha llegado a su nueva casa (la nuestra) hay que procurarle la máxima tranquilidad posible, ya que es un animal muy sensible a los cambios y que se estresa con suma facilidad. Será difícil no estar cerca de la jaula, os lo aseguro, pero en un primer momento debéis evitar esto. La pondremos en un sitio tranquilo la primera semana. Evitar ponerla cerca de cualquier aparato como la tele, una radio, e incluso el teléfono, ya que se asustará ante cualquier ruido. Sabed que la ardilla tiene un increíble oído.
Al principio, no querrá salir de su casa, pero el fuerte sentido que tienen de la curiosidad, hará que comience a asomar su cabeza para observar su nuevo entorno. Podéis dejar la puerta de la habitación abierta y pasar de vez en cuando por delante. Seguramente, en cuanto os vea, rápidamente se esconderá en su madriguera, pero su gran sentido de la curiosidad hará que vuelva de nuevo fuera a observar qué es lo que pasa.

Pasada la primera semana es el momento en que debemos lograr captar su atención y a la vez evitar que se asuste cuando nos vea. El único secreto consiste en pasar el mayor tiempo posible delante de la jaula para que se acostumbre a nuestra presencia. Al principio es normal que salga corriendo a esconderse, aunque poco a poco irá abandonando esta actitud, conforme vaya ganando confianza y se habitúe a su nuevo hogar y a nuestra presencia. Una vez más os recuero que es un proceso lento y que ganará el que más paciencia tenga, o sea nosotros.
Si han pasado 2 o 3 semanas desde que llegó a casa y ha tomado como costumbre esconderse cuando nos vea, debemos cerrar la puerta de su casa y no dejarle entrar, y tendremos que demostrarle que no le va a pasar nada cuando estamos con ella. Ante todo, debemos ganarnos su confianza.
Poco a poco, nos podemos ir acercando a su jaula, e intentaremos permanecer todo el tiempo que podamos junto a ella, estando lo más quieto posible, sin hacer movimientos bruscos, para no sobresaltarla, para que comience a acostumbrarse a nuestra presencia y no salga corriendo a su casa. Un vez conseguido, esto, que os aseguro que es un trabajo largo, podemos intentar ofrecerle comida a través de los barrotes de la jaula. Probad con un alimento que hasta ese momento no haya comido.Al principio no nos hará ningún caso, pero no desesperéis. Vuestro mejor aliado para conseguir su amistad es la paciencia. Con estos animales no valen la prisas y los nervios.

Si no acude al alimento que le ofrecemos, nos apartaremos un poco de la jaula,y dejaremos la comida sujeta entre los barrotes. Nos podemos marchar de la habitación y volver posteriormente para ver si le ha gustado y si ha comido. Día tras día, nos iremos alejando menos de la jaula, hasta que llegue el momento en que cuando vaya a comérsela, nos encontremos pegados a la jaula.
Nuestro siguiente objetivo es aguantar la comida con nuestra mano, en vez de dejarla sujeta entre los barrotes de la jaula. Podéis utilizar un silbido o su nombre, que repetiremos cuando le vayamos a dar alimento. Así en el momento que queramos que vuelva a su jaula cuando comiencen sus primeros paseos, podremos utilizar esta señal. Tan sólo le tenemos que asociar una señal con una acción. La siguiente fase, será introducir la mano en la jaula para seguir ofreciéndole esa comida que más le gusta. Seguramente la reacción de nuestra ardilla será refugiarse o correr por la jaula intentándose alejar.

Tened en cuenta que si vive en una jaula pequeña, y no encuentra espacio suficiente para alejarse y sentirse segura, se sentirá amenazada y primero os morderá y después saldrá corriendo a refugiarse en su casa, puediendo llegar a perder la confianza que hasta este momento nos tiene. Así que os vuelvo a repetir: Tranquilidad. Con mucha paciencia y algún que otro mordisco encima, debemos mantener la mano dentro de la jaula (a través de la puerta) hasta que pierda el miedo, un trozo de chocolate puede hacerles cambiar de idea. Al final conseguiremos que se acostumbre a nuestra mano, que coja su recompensa y no se estrese, y entonces sacaremos la mano para dejarla que disfrute de su alimento. No hay que obligar nunca a nuestra ardilla, evitar ponerle la comida en su hocico, tenéis que dejar que sea ella, la que se acerque.
Hasta que llega este momento, hay que ponerle en su comedero el mismo tipo de comida, así conseguiremos que sepa, que cuando le ofrecemos comida directamente, es un sabor nuevo, y el soborno, os aseguro que funcionará.

Al introducir nuestra mano en la jaula, haremos eso sencillamente, dejarla quieta, y que sea nuestra ardilla la que decida qué hacer, con esa almendra o ese piñón que tanto le gusta y que le ofrecemos. A base de mucha costancia, paulatinamente observaréis que pierde el miedo a nuestra presencia, y cuando al principio nos cogía la comida y se marchaba, después la cogerá pero no le importará quedarse cerca de nosotros.
Es llegado este momento cuando podeís intentar acariciarla mientras come, ya que seguramente centrará su atención en la comida, por que ya se ha habituado a nuestra presencia.
Y ¡EUREKA!, ya hemos establecido nuestro primer vínculo, nuestra amistad comienza a nacer. Ahora sólo tenéis que afianzarla y sobre todo reforzarla. Intentar a partir de este momento acariciarla todo lo que podáis, para acostumbrarla a nuestras caricias, para demostrarle que no hay nada que temer.
Todos estas fases, que parecen a simple vista fáciles, os aseguro que os pueden llevar mucho, mucho tiempo. No paséis a la siguiente fase sin haber conseguido y asegurado la anterior.

SU PRIMER PASEO

Las salidas son muy importantes para nuestra ardilla, sobre todo si viven en una jaula que no sea grande. En este punto, que ya se ha establecido nuestro primer vínculo de amistad, y además ya se ha acostumbrado y conoce su nuevo entorno, podemos comenzar a soltarla en la habitación donde está la jaula. Para ello cerraremos todas las salidas de la habitación, e intentaremos que no haya sitios de difícil acceso en los que se pueda esconder, y no la podamos coger, además quitaremos cualquier objeto con el que pueda hacerse daño.
Abrid la puerta de su jaula, y que sea ella (o él) quien decida el momento en que quiere salir.
Al principio, veremos que observa y recorre toda la habitación. Dejadla que se mueva a sus anchas para que se familiarice con el nuevo entorno. Si tenemos problemas para hacerla volver a su jaula, poner su comida preferida en la puerta de la jaula, y con un poco de paciencia acabará entrando. Cuantas más veces la saquemos con mayor facilidad volverá.
Acostumbrarla a que después de una salida, reciba una golosina, esto nos ayudará a que vuelva. Estaremos muy atentos cuando lo soltemos, ya que nos podemos encontrar con la sorpresa de que nos haya mordido ese libro que nos regalaron las navidades pasadas, o el cable del ratón, (no suele roer la madera).
Disfrutaréis observando cómo lo recorren todo, cómo lo observan, cómo disfrutan saltando, corriendo... poco a poco podremos ir enseñándoles nuevas estancias, pero siempre que estén cerradas todas las salidas. Una ardilla domesticada es raro que se escape, ya que se asocia con su jaula, de todas maneras, no tentéis la suerte.
Para hacerla volver a su casa, utilizad ese silbido o palabra que asocia con comida, si no esperar a que se haya cansado de curiosear todos los rincones.

FUGAS

En caso de fuga, y sin estar todavía acostumbrada a nosotros, si falla el que por sí misma vuelva a su casa, podéis echarle encima una toalla grande para que no salga corriendo, y utilizar guantes. Con mucho cuidado, meted la toalla dentro de su casa y dejad que salga entonces.
Lo mejor es que vuelvan por sí solas. Si no sabe volver a la habitación en que se encuentra su jaula, ponérsela cerca con la puerta abierta, para que vuelva a ella, que es donde se sentirá más segura.
UNA O MÁS ARDILLAS

Primero lo mejor es que domestiquéis a una y posteriormente se le puede buscar una pareja, sobre todo si tenéis la idea de pensar en crias.
Si optáis por tener varios ejemplares, hay que tener en cuenta que si se disponen de un espacio reducido dará lugar a continuas peleas. Las ardillas son criaturas solitarias en estado salvaje. Asistiréis a continuas riñas sobre todo en otoño, momento en que su instinto les hace recolectar alimento y ocultarlos para hacer frente al invierno.
Si os ocurre esto, es mejor separarlos durante este período para evitar que se lesionen e incluso producirse heridas graves que les pueden llevar a la muerte. Las hembras también pueden volverse agresivas en el momento del embarazo hacia los machos. No es normal que esto ocurra si durante el resto del año no han mostrado este comportamiento con sus compañeros.


El mes de la ardilla: La ardilla

Popular, ágil y simpático roedor que desarrolla su vida de modo fundamental en los árboles, con hábitos diurnos y que está activo durante todo el año.
La ardilla es una especie muy antigua, habiéndose encontrado restos fósiles con una edad estimada entre los 20 y 30 millones de años. En la actualidad la ardilla habita los cinco continentes, contando la familia (Esciuridus) con unas 350 especies, con hábitos tanto arborícolas como terrestres. Si bien en el territorio español tan solo está presente la ardilla roja (Sciurus vulgaris) y la ardilla moruna (Atlantoxerus getulus. Linnaeus, 1758), especie esta última que tiene limitada su presencia geográfica a la isla de Fuerteventura, donde fue introducida en 1965 procedente de África, contando con una importante población en la actualidad en esa isla. En Europa, aunque la especie más abundante es la ardilla roja (Sciurus vulgaris), también está presente la ardilla gris o de Las Carolinas (Sciurus carolinensis), una especie alóctona de mayor tamaño que la ardilla roja que ha sido introducida en Gran Bretaña y Centro-Europa procedente de Norteamérica, donde se ha aclimato de un modo excelente, llegando a desplazar a la ardilla roja. La ardilla roja, es un animal muy sociable y simpático, que acepta la presencia humana sin dificultad, por lo que es habitual verla en parque y jardines, donde acepta con agrado alimentos de las personas. Por el contrario en las sierras y lugares donde no está habituada a la presencia humana, al menor atisbo de movimiento o ruido huye con rapidez y trepa por los árboles para situarse fuera de su alcance, aunque su curiosidad le hace mirar hacia el visitante tan pronto se considera a salvo.

Si tenemos la ocasión de observar al animal descendiendo de un árbol o rama comprobaremos que siempre lo hace cabeza abajo. Tanto el ascenso como el descenso es muy rápido gracias a las poderosas uñas con que cuentan sus cuatro patas (con 4 dedos la anteriores y 5 las posteriores). Las características anatómicas y movilidad de las patas delanteras, le permite al animal que pueda usarlas a modo de pequeñas manos, de las que se ayudan para sujetar los alimentos que pela y come.
El nombre de ardilla roja es ilustrativo del color de la capa de la especie, aun cuando la coloración puede variar significativamente entre los individuos y particularmente de una subespecie a otra. El pelaje del animal difiere sensiblemente de invierno cuando el pelaje o capa es más oscuro que en verano, aun cuando la principal característica que presenta el animal en verano con respecto al invierno, es que en invierno presenta largos y abundantes pelos sobre las orejas (pinceles auriculares) los que desaparecen y se caen en verano, para volver a aparecer nuevamente al llegar los rigores invernales al año siguiente. Esta característica de los pinceles auriculares permite al identificar la imagen de una ardilla saber si la fotografía ha sido tomada en invierno o verano.

Otro aspecto anatómico destacable en la configuración general del animal es la presencia permanente de una bien dotada y poblada cola, con aspecto voluminoso y esponjoso, que le sirve a la especie como punto de apoyo y, fundamentalmente, para equilibrar sus ágiles movimientos en los árboles, donde pasa la mayor parte de su vida, incluida la cría, para lo que construye unos característicos y curiosos nidos en las horquillas de los árboles, de forma esférica, de unos 20 a 30 cms. de diámetro, en los que acondiciona una cámara protegida con hojas y musgo en la que da a luz dos veces al año a sus crías: de 1 a 6, aunque normalmente son 3 ó 4 ejemplares. El nido es de tal importancia en la etología de la especie que el individuo, muy solitario, suele poseer más de un nido en su territorio, que cuenta con un radio medio de 200 a 300 metros, al que los machos suelen delimitar con orina y otras marcas territorialistas, espacio en el que puede acondicionar hasta 6 nidos, aunque lo normal en que sean menos, de los que uno de ellos es el utilizado por la hembra para criar y los restantes para refugiarse, para descansar  o como despensa.

La ardilla se alimenta de forma fundamental de frutos secos y semillas, principalmente del pino (piñones) que pela con gran habilidad  de modo que una ardilla puede emplear unos 3 minutos en dejar completamente limpia una piña. También puede incluir en su dieta frutos otoñales, setas, brotes de ramas tiernas, líquenes, huevos o incluso pájaros, los que localiza en los árboles en los que se mueve con gran agilidad, pudiendo efectuar saltos de hasta cinco metros; acrobacias que realiza gracias a sus cualidades físicas y a tener muy desarrollado el sentido de la vista, lo que le permite calcular muy bien las distancias en sus rápidos movimientos.           
El agua es un factor condicionante en la presencia y supervivencia de la especie, de modo que precisa vivir en las proximidades de manantiales o arroyos que cuenten con presencia constante de agua. La ardilla no hiberna, estando activa todo el año, aun cuando disminuye su ritmo de vida en los días invernales más crudos, en los que permanece refugiada en su nido, donde acumula a lo largo del año, principalmente en el otoño, frutos secos y otras reservas con las que solventar sin dificultad esta adversidad. El excesivo calor (temperaturas en torno a los 35º C) también disminuye su capacidad metabólica y durante las horas centrales de los días muy calurosos también permanece refugiada en sus nidos, a  la sombra. La ardilla se muestra más activa al amanecer y a primeras horas de la tarde.    
Vive en todo tipo de bosques, tanto de frondosas como de coníferas, y puede emplazarse desde el nivel del mar hasta los 2.150 metros en que se ha descrito la presencia de la especie en Sierra Nevada (Granada). Si bien la presencia por el territorio nacional no es estable y falta en muchas áreas, particularmente en la zona oeste de la península. Tampoco está presente en las Islas Baleares. 

 REPRODUCCIÓN Y MORTALIDAD


El periodo reproductivo ocurre a fines del invierno, y en verano. Una hembra tiene dos camadas por año, usualmente con tres o cuatro cachorros, excepcionalmente seis. La gestación dura 38-39 días. Nacen desvalidos, ciegos, sordos, pesando 10-15 g; su cuerpo se cubre de pelo a los 21 días, ojos y orejas abren después de 3-4 semanas, desarrollan su dentadura a los 42 días. Comienzan a comer sólido a los 40 días, y el destete a las 8-10 semanas.
Los machos detectan las hembras en estro por su olor, y aunque no hay cortejo, y múltiples machos avanzan a una sola hembra fértil, finalmente el macho dominante, usualmente el más grande del grupo, se junta con ella. Machos y hembras se aparean múltiples veces con muchos compañeros. La hembra debe alcanzar un mínimo peso corporal antes de entrar en estro, y la hembra más pesada produce más crías. Si el alimento escasea, la preñez puede perderse. Típicamente, una hembra produce su primera camada al segundo año.
La esperanza de vida es en promedio de tres años, aunque puede llegar a 7, y 10 en cautiverio. La supervivencia está positivamente vinculada a la disponibilidad de semillas en otoño–invierno. El 75-85% de los jóvenes muere durante su primer invierno, y la mortalidad es aproximadamente de 50% para los inviernos subsiguientes.

COMPORTAMIENTO

Es habitante habitual de los bosques de coníferas, aunque también está presente en otras formaciones arbóreas. Desarrolla su actividad durante el día buscando y consumiendo frutos, semillas, cortezas e incluso insectos, huevos y aves. No hiberna sino que se mantiene activa consumiendo lo que ha ido almacenando en diferentes oquedades de los árboles y las rocas. Desarrolla su actividad en los árboles aunque no duda en bajar de ellos para recoger alimento. También nada con soltura.






Fuentes: Wikipedia, sierradebaza.org

El mes de la Ardilla

La ardilla ha sido el animal elegido por vosotros a través de nuestra encuesta.
A lo largo de este mes te informaremos sobre ella e intentaremos que pases un rato entretenido con este animalito en nuestro blog.
Espero que os guste.